domingo, 13 de marzo de 2011

La siembra

Yo debería ser mejor persona
yo debería cantar moraíto como un lirio
como si nada
y dejarme de rabias y tanto ímpetu inútil

yo debería plantearme seriamente donde estoy
pero una vez lo intenté
y digamos que no salí muy bien parado.
Dejé de mirar mapas-mundi cuando supe con certeza
que no viajaría demasiado, por no decir nunca

pero sí

debería dejarme de rabias y de tanta ira sin rédito
de decir que sí que vale
que estas personas este tiempo y este espacio
son mi mundo
el mundo
y que debería mirar por él
aun sabiendo que por mucho que haga nunca será suficiente
y que los reveses han sido hasta hoy
una mínima parte de lo que está por llegar

debería ignorar los factores externos
el sufrimiento
reconciliarme con una presencia que advierto
pero no consigo darle forma
amar
amar y no odiar tanto
no odiar tanto
amarme más amarme más
¿será eso?

Debería dejarme
debería dejarme

viernes, 4 de febrero de 2011

...acerca de Delirium Tremens


Anoche, mientras trataba de calentarle sus pies, me fui quince años atrás exactamente para recordar cómo ella me decía, dubitativa aún, que yo le gustaba. Le respondí que yo la quería. Anoche fue ayer. Te sigo queriendo.

martes, 1 de febrero de 2011

Asco (digamos que primera parte)

Pienso en lo que podría decirles a las generaciones que están por llegar y me avergüenzo sólo de imaginarme tal hecho. No es por desánimo, ni por desengaño, ni por desgana... Es simplemente por asco. Jamás llegaré a entender del todo lo que está ocurriendo, para qué voy a engañarme. Miro a mi alrededor y pocas son las rendijas por las que entra algo de luz, algo de movimiento, algo de inconformismo (porque no es más que nunca algo así necesario?) Tal vez el Islam verdadero, el del pueblo, el que está harto de aguantar a mandatarios corruptos que no ofrecen soluciones a nada ni a nadie salvo a sus bolsillos, tal vez, (sin apologías) esté enseñando un camino que no es tan difícil de seguir. Tal vez nuestros Mubarak sean el BBVA, el Santander, La Caixa... No sé. Como ya he dicho no llegaré a entender del todo lo que está pasando, pero tampoco me explico cómo los parches que se le están poniendo a la rueda harán que ésta siga girando (y a costa de los de siempre). Y da igual quién esté al frente, un parche es un parche. ¿Por qué no cambian la rueda de una vez? Bueno, mejor dicho, por qué no la cambiamos nosotros? Supongo que porque la fuerza siempre se nos va por la boca y... por asco. Veo las sonrisas de los políticos que "nos representan" en la prensa, en la televisión, los escucho por la radio y las náuseas afloran desde mi estómago como el peor de los despertares posibles. Mi indignación alcanza cotas insospechadas cuando veo a los interminables enchufados de mi ayuntamiento paseando por el pueblo con la seguridad de que por muy mal que lo hagan en las próximas elecciones ganarán de nuevo por mayoría absoluta. No sé. Serán cosas del poder, cosas de intereses enormes y cuantiosos, cosas de poder adjudicar tú mismo ésto y lo otro, promesas jugosas, beneficios seguros, vacíos legales, si no entras tú lo hará otro, fondos y más fondos desperdiciados y liquidados y sustraídos por completo, da igual, sé quién nos lo blanqueará a cambio de un mínimo porcentaje...

Asco. Mucho asco.

domingo, 16 de enero de 2011

Ya no soy el Tito Peluso

Ha ocurrido. Ayer puse término voluntariamente a un período de mi vida que podría decirse ha abarcado la mitad de ella. Sí. Me pelé. Me corté el pelo, en Utrera, en Villa Utopía, en un día que tenía pensado desde hacía demasiado tiempo, o que quizás soñara, no sé.

Por supuesto, regresé a Alcalá, a mi casa, un poco triste. Después sólo tardé en salir del cuarto de baño cinco minutos cuando me duché. Sí, lo sé, estoy viendo el lado positivo. Es cansado tener el pelo tan largo, pero hoy, cuando he despertado me he preguntado si serían ciertas las imágenes de ayer, si ya no tenía la melena alrededor de mi cuello, con los rizos acariciando levemente mis párpados y, notando un frío inusual en la punta de mis orejas y tocando con mi mano mi nuca (que parece como de adolescente...) he caído en la cuenta, no ha sido una pesadilla, ha sido un sueño precioso, nuevo, lleno de algunas más posibilidades (para qué?), de otras esperanzas y miedos (como siempre? los de siempre?), o todo ha sido al revés, o si fue una pesadilla que nunca quise tener (como si se pudieran elegir las pesadillas!!), no sé.

Ahora viene un tiempo en el que los comentarios serán los que predominen. Tampoco es para tanto. Hasta me veo más joven. Pero tampoco queráis que ponga unas fotos comparativas de el antes y el después, so cabrones!! (ahora que caigo, hay fotografías hasta del durante!!).

viernes, 7 de enero de 2011

Resumen

El año 2.010 quedará en mi memoria grabado junto a unas pocas palabras clave, unas palabras que sintetizarán todo cuanto ha ocurrido y no llegó a ocurrir. Es difícil ponerse aquí como normalmente me pongo, sin previos planteamientos ni bocetos, y soltar una patochada que suena como a sentencia. Nada más lejos de mi intención. Es sólo por actualizar un poco ésto y, bueno, porque la memoria va transformando los recuerdos a nuestra conveniencia. Es bueno dejar cierta constancia a tiempo.

Esas palabras podría incluso ponerlas cronológicamente, pero seguramente acabaría por cambiarlas de lugar. Ahí van algunas:

Nulas perspectivas (creo que fue así como comenzó el año).

Vacío y Bolaño durante unos meses.

Inglés de colegio durante otros meses.

Visita a Gibraltar.

Muerte y victoria.

Leve intento de sentirme útil.

Conil y sus fachadas blancas.

Vuelve Bolaño y Vila-Matas y otros (clásicos) y cine, mucho cine casero.

Morente, qué pena tan pronto tú también.

Laringitis aguda y nochebuena con lágrimas.

Neumonía y fin de año. Fin de un año atroz, vacío, oscuro y negro como "un cubo de petróleo".

Y en todos esos instantes que las palabras no logran atrapar estaban ellas dos (o tres con mi Luna), intentando hacerme más llevadero todavía no sé qué.

viernes, 17 de diciembre de 2010

...acerca de Delirium Tremens

En cierta ocasión que se disponía a acostar, cuando entreabrió la puerta de la habitación donde su cama se encontraba, le pareció como si todos los instrumentos musicales de viento existentes en el mundo entonasen, al unísono, un interminable "fa" que cortó de golpe su hasta el momento pausada y tranquila respiración. Su perplejidad, su asombro, fueron tomados en cuenta por aquella figura. "Ni Goya, ni Rubens, ni Leonardo da Vinci ni cualquier otro. Nadie pintó jamás cuadro semejante. Habían nacido en una época anterior. El privilegio de este momento sólo es mío".

El ambiente nihilista de aquella única nota dejó paso, lentamente, desde lo bajito y sin darse cuenta, a "Five to one". Entonces la quietud tomó movimiento. Acercándose indeciso aún no creía lo que tenía ante sus ojos. "Me da miedo despertar; si voy a despertar que sea ahora, ¡ya!, no después, por favor". No despertaba. Siguió aproximándose a aquella imagen cuando escuchó un leve e impaciente "ven" que provenía de su boca sellada, roja y deslumbrante como un semáforo que indica parar. "Jim tenía que estar muy borracho cuando grabó este tema; o bien fingía estarlo, quién sabe". "Ven", otra vez, ya con cierta insistencia y al mismo tiempo como no dándole importancia, como si no pasara nada si no fuera. Pero siguió avanzando y su mano comenzó a alargarse en la penumbra del atardecer hasta palpar, con dedos temblorosos, nerviosos, con dedos que nunca estuvieron tan cagados de miedo, sus rojos labios que llenos de sangre caliente parecían, piel de la cereza más dulce, productora de aquel jugo salado por tanta fricción que ya imaginaba, que ya saboreaba. "Por favor, que no despierte ahora. Robbie Krieger entra rompiendo literalmente la canción en dos".

Y aquel camisón que dejaba ver las rodillas, una encima de la otra, ligeramente encorvadas las piernas, el insinuante círculo de su estómago invadido apenas por la abertura de un largo escote que deja a la vista su pecho izquierdo, un tocinito de cielo.


sábado, 20 de noviembre de 2010

Como nadando: guiño a lo Kerouac para Mark Sandman

Pues claro que me gustaría encontrar a mi Dean Moriarty, alguien que me ayude a olvidar el fuego o al menos tratar de apaciguarlo, ese fuego que tira de mí cada día y me muestra el infierno y me dice que lo estoy pisando; y el whisky está francamente inalcanzable en cualquier bar, pero tu melosa voz me conmueve y me hace ser grande, y Dana Colley irrumpe entre el humo, el maravilloso humo que después me hace poner la ropa en el balcón para que se airee, y pienso en los amigos, los que se fueron, los que se están yendo, ya lo dije una vez, por naturaleza o por mujeres -que lo llamen como quieran-, y me siento triste porque no sé adonde va a parar todo ésto, o sí lo sé y no quiero verlo, y pienso en desiertos y carreteras que no llevan a ningún sitio, y las horas de las noches van encogiendo hasta que noto cómo mi corazón bombea con fuerza mi sangre hasta el cerebro, y me pongo a cantar como si fuese lo último que haría en la vida, en otra vida que no se corresponde con este momento en concreto, porque mañana ya no seré yo sino otro, el de costumbre, el que se alegra por cualquier tontería, el que se empeña en ser un optimista resignado que cumplirá mañana treinta y cuatro años.

Hola Dean, ¿no estás por ahí?