Como en su día te contesté te conocí en el antiguo bar llamado… Bueno tú ya sabes cómo se llamaba. No me alejaría mucho de la verdad si ahora te dijera que me produjiste una impresión extraña, una mezcla de sobresalto y de escalofrío agradable la primera vez que me miraste. Bueno, conocerte… en sentido estricto conocerte no te conozco, simplemente te vi aparecer una noche por allí y las siguientes noches (podrían ser milquinientastreintaydos…?) entraba buscándote como un yonqui busca su dosis por todos los rincones, que mira que tenía rincones el bar, y si no te veía pues seguía con lo mío, es decir atiborrándome de cerveza y tratando de disfrutar de la música que ponía normalmente el dueño del local, y si te veía ya la cosa cambiaba, me explico, me anclaba en la barra y ni disfrutaba de música alguna ni escuchaba a nadie, ni fumaba, ni nada de nada. Tu visión anulaba por completo mi voluntad, hasta un mero intento ínfimo de voluntad por mi parte, sólo me apetecía quedarme allí mirándote (sí, he de reconocer que a veces, dependiendo de la cantidad de cerveza ingerida, lo hacía de una forma más que descarada) viendo como tu ¿novio?¿acompañante? se mosqueaba un huevo por la situación pero que nunca se acercó y me dijo algo (aún no entiendo cómo) y, por qué no decirlo, también esperanzado en que te me acercaras y me dieras aunque fuera un bofetón, oh!, cómo me habría encantado…!!! Y me preguntas, después de tanto tiempo invertido en averiguar tu nombre, dónde vives, tus gustos y tus adjetivos, si tienes hermanos o hermanas, qué tal te llevas con tu madre, si te gustan realmente las compañías que frecuentas, de si crees que la poesía puede cambiar un estado de ánimo, una vida; después de pasar innumerables noches en blanco sólo imaginando la línea de tu labio inferior, hora tras hora, intuyendo el olor de tu cálido aliento, preguntándome y al mismo tiempo afirmando si tendrías cosquillas en el estómago, si tu piel colmaría todas las expectativas que se habían creado las yemas de mis dedos, me preguntas si te conozco. Por dios, pues claro que no. Qué más quisiera… No sé nada sobre ti. Sólo sé tu cara.
sábado, 7 de mayo de 2011
domingo, 1 de mayo de 2011
Sabato
[...] Es entonces cuando además del talento o del genio necesitarás de otros atributos espirituales: el coraje para decir tu verdad, la tenacidad para seguir adelante, una curiosa mezcla de fe en lo que tenés que decir y de reiterado descreimiento en tus fuerzas, una combinación de modestia ante los gigantes y de arrogancia ante los imbéciles, una necesidad de afecto y una valentía para estar solo, para rehuir la tentación pero también el peligro de los grupitos, de las galerías de espejos. En esos instantes te ayudará el recuerdo de los que escribieron solos: en un barco, Melville; en una selva, como Hemingway; en un pueblito, como Faulkner. Si estás dispuesto a sufrir, a desgarrarte, a soportar la mezquindad y la malevolencia, la incomprensión y la estupidez, el resentimiento y la infinita soledad, entonces sí, querido B., estás preparado para dar tu testimonio. Pero, para colmo, nadie te podrá garantizar lo porvenir que en cualquier caso es triste: si fracasás, porque el fracaso es siempre penoso y, en el artista, trágico; si triunfás, porque el triunfo es una especie de vulgaridad, una suma de malentendidos, un manoseo; convirtiéndote en esa asquerosidad que se llama un hombre público, y con derecho (con derecho?) un chico, como vos mismo eras al comienzo, te podrá escupir [...].
martes, 19 de abril de 2011
...acerca de Delirium Tremens
Se acuerda de todas las promesas incumplidas, de todas, de todos los afectos nulos y cínicos, de todos, lo que pasa es que se hace el tonto. El desengaño ha llegado tan hondo que comienza a creer lo que desde siempre le han repetido una y otra vez al oído: "ten cuidado, ellos miran sólo su ombligo...". Ahora se daba cuenta y al mismo tiempo no terminaba de aceptarlo. Pero sí, parece que es así. ¿Por qué no los mandaba a todos a tomar por culo?
jueves, 14 de abril de 2011
Inacabado 2008-Las horas (A ti, Perico)
Llevo varios días dándole vueltas
a lo que voy a escribirte
y pasarán otros tantos antes de terminarlo seguro.
Vivimos tiempos perros. De nada sirve la historia.
En tu exilio por esas otras tierras de España
no verás aumentar la lista del paro
ni los rostros que la componen
ni cómo los del sillón de cuero
rescatan a banqueros en peligro de perder riqueza
y se olvidan de las infantiles lágrimas de la hambruna
en los continentes expoliados por nuestro primer mundo.
Tampoco te habrás enterado
de la última masacre en Palestina.
Aspiramos a vivir demasiado bien
y siempre pagan los mismos.
Algo te conozco y sé que hace ya tiempo perdiste
la fe en el ser humano. Por los días que corren
solamente puedo darte la razón. No estaría mal
ir a tu encuentro estés donde estés e ignorar
de una vez por todas
la locura la maldad la avaricia
la vida de rumbo fijo que nos marcaron
desde un principio. Pero no puedo. Ahora no.
Seguí esa línea y aquí estoy
con la pluma en la mano
y el alma embaucada e irremediable
preguntándome cómo es posible
que haya aglutinado tanto amor
y haber vivido antes sin él
haber vivido hasta ahora sin él.
Te mentiría si dijese que hay pocos instantes
en los que me siento completo
como si al fin me hubieran alcanzado
el libro de instrucciones
aunque soy consciente del peligro de mi mente puta
la más desestabilizadora de mis féminas
cuando me inflige con imágenes durante ciertas noches
que lanzo de inmediato contra mí
con el peor miedo de mi existencia.
Sí Pedro, ya ves que todo lo de hasta ahora
ha quedado relegado sin trauma alguno
afortunadamente
pues se ha configurado la prueba evidente
casi sin darme cuenta
que nada de proyectos o futuros propósitos sirven
que aferrarme a las horas
niega una supuesta adaptación a lo que se hace un mundo.
Hora tras hora se llega
tú bien lo sabes caminante.
Decir que cumpliré con lo pactado
que entre estas paredes se encuentra mi ecosistema
tranquiliza el cuerpo y alerta mi espíritu
pero de momento en esta hora
es lo que es. Hay fuera
demasiado fuego cruzado de belleza
cantos de sirenas
mucho peligro. Podría enamorarme
de ese algo nuevo perdidamente
y entonces no habría vuelta atrás a mi actual coraza
a mi contento y deleite diario
a mi vida más que bastante.
No quiero que creas
que todo son excusas para no ir a verte.
Ya te dije por teléfono que lo intentaría.
Sólo quería dejarte constancia de mis ánimos
que creo te importan como a mí los tuyos.
Pero es difícil condensar
tanto pasado y pensado en estos meses
desde que te fuiste. Así que de momento
aquí lo dejo hasta la próxima
que seguro habrá. Se despide
un fiel admirador del hombre libre
al que tú en esta hora encarnas.
Un gran abrazo Sr. Troncoso.
Era la promesa de la felicidad
y no su consecución
lo que había impulsado toda la maquinaria,
la locura y la gloria de quienes somos.
Rayuela
viernes, 8 de abril de 2011
Esos
Esos que se hacen llamar poetas
sin ningún pudor
que utilizan palabras recónditas
de un diccionario recién abierto
para terminar diciendo
cosas tan profundas
que ni siquiera ellos entienden
me dan pena y risa al mismo tiempo
porque
por qué se empeñan en escribir
como jamás hablarían?
domingo, 3 de abril de 2011
Un bicho
De nuevo he sido atacado de forma brutal. Van dos veces en apenas tres meses y en esta ocasión me he quedado tan débil que apenas reconozco mis movimientos. Ya estoy saliendo, pero han sido tres semanas de fiebres tan intensas que llegué a delirar por primera vez en mi vida, viendo cientos de extraños insectos subiendo por las paredes de mi dormitorio. Al parecer se trata de un bicho que se instaló en mis pulmones y que sólo a base de antibióticos podrá desaparecer. A día de hoy me quedan por tomarme seis pastillas para terminar con el tratamiento.
Ahora habrá que plantearse seriamente un cambio de hábitos, pues está visto y comprobado que mi sistema inmunológico es una puta mierda. Es cierto (haciendo examen de conciencia) que no me cuido demasiado, que no hago mucho deporte, que como lo que me da la gana... Pero acaso llego a un veinte por ciento de lo que algunos de mis conocidos (que no amigos) hacen con sus cuerpos y éstos lucen una salud a prueba de bombas durante todo el año. Sin embargo, y por decir una media, yo suelo coger unos ocho o diez resfriados por año, todos de garganta, todos relacionados con el humo, con un humo que no entiendo cómo se muestra tan agresivo con este pobre hombre que escribe, pues como ya digo no hago un abuso ni mucho menos tan escandaloso como los que por ahí se ven. Y es que a mí me encanta fumar, pero puedo pasarme sin fumar días y días y no lo echo demasiado de menos. Pero sí, hay que empezar a cuidarse. Podría decirse que le llegué a ver las puntitas de las orejas al lobo. Hace unos días, en plena lucha contra la fiebre y la incansable tos de mierda, le llegué a comentar a mi mujer que morirse en un hospital en una situación así debía ser lo más horrible imaginable. No miento si digo que la desesperación ha aparecido en más de una ocasión a lo largo de estos días. Y era una neumonía...!!!
Afortunadamente, ya vamos saliendo. Todos los problemas como el paro, el porvenir más que incierto, el puto Gadafi y la central de Fukushima, la crisis que se perpetúa, ZP y sus posibles sucesores... Todo eso queda en un más que segundo plano, todo eso son tonterías cuando ves que el termómetro no da tregua y que sólo puedes bajar la temperatura de tu cuerpo duchándote con agua fría a las cuatro de la mañana mientras no puedes siquiera hablar por los temblores desmesurados y el rechinar de dientes sin pausa.
Ahora escucho mi Betis, que le acaba de empatar al Celta. En un día normal lo estaría viendo en el bar, y aprovecharía el descanso para fumarme un cigarrito con los demás fumadores. A veces pienso que no tengo mucho que ver con la gente que se agolpa en la puerta del bar para inhalar de forma compulsiva, que no los conozco, que no me conocen, y me pongo inexplicablemente triste. Y es que es un acto tan estúpido... como reconfortante sin una explicación clara, siendo sincero. Pero quiero decirle de una vez por todas adiós al puto bicho, por mucho que eche de menos al humo.
Ahora habrá que plantearse seriamente un cambio de hábitos, pues está visto y comprobado que mi sistema inmunológico es una puta mierda. Es cierto (haciendo examen de conciencia) que no me cuido demasiado, que no hago mucho deporte, que como lo que me da la gana... Pero acaso llego a un veinte por ciento de lo que algunos de mis conocidos (que no amigos) hacen con sus cuerpos y éstos lucen una salud a prueba de bombas durante todo el año. Sin embargo, y por decir una media, yo suelo coger unos ocho o diez resfriados por año, todos de garganta, todos relacionados con el humo, con un humo que no entiendo cómo se muestra tan agresivo con este pobre hombre que escribe, pues como ya digo no hago un abuso ni mucho menos tan escandaloso como los que por ahí se ven. Y es que a mí me encanta fumar, pero puedo pasarme sin fumar días y días y no lo echo demasiado de menos. Pero sí, hay que empezar a cuidarse. Podría decirse que le llegué a ver las puntitas de las orejas al lobo. Hace unos días, en plena lucha contra la fiebre y la incansable tos de mierda, le llegué a comentar a mi mujer que morirse en un hospital en una situación así debía ser lo más horrible imaginable. No miento si digo que la desesperación ha aparecido en más de una ocasión a lo largo de estos días. Y era una neumonía...!!!
Afortunadamente, ya vamos saliendo. Todos los problemas como el paro, el porvenir más que incierto, el puto Gadafi y la central de Fukushima, la crisis que se perpetúa, ZP y sus posibles sucesores... Todo eso queda en un más que segundo plano, todo eso son tonterías cuando ves que el termómetro no da tregua y que sólo puedes bajar la temperatura de tu cuerpo duchándote con agua fría a las cuatro de la mañana mientras no puedes siquiera hablar por los temblores desmesurados y el rechinar de dientes sin pausa.
Ahora escucho mi Betis, que le acaba de empatar al Celta. En un día normal lo estaría viendo en el bar, y aprovecharía el descanso para fumarme un cigarrito con los demás fumadores. A veces pienso que no tengo mucho que ver con la gente que se agolpa en la puerta del bar para inhalar de forma compulsiva, que no los conozco, que no me conocen, y me pongo inexplicablemente triste. Y es que es un acto tan estúpido... como reconfortante sin una explicación clara, siendo sincero. Pero quiero decirle de una vez por todas adiós al puto bicho, por mucho que eche de menos al humo.
domingo, 13 de marzo de 2011
La siembra
Yo debería ser mejor persona
yo debería cantar moraíto como un lirio
como si nada
y dejarme de rabias y tanto ímpetu inútil
yo debería plantearme seriamente donde estoy
pero una vez lo intenté
y digamos que no salí muy bien parado.
Dejé de mirar mapas-mundi cuando supe con certeza
que no viajaría demasiado, por no decir nunca
pero sí
debería dejarme de rabias y de tanta ira sin rédito
de decir que sí que vale
que estas personas este tiempo y este espacio
son mi mundo
el mundo
y que debería mirar por él
aun sabiendo que por mucho que haga nunca será suficiente
y que los reveses han sido hasta hoy
una mínima parte de lo que está por llegar
debería ignorar los factores externos
el sufrimiento
reconciliarme con una presencia que advierto
pero no consigo darle forma
amar
amar y no odiar tanto
no odiar tanto
amarme más amarme más
¿será eso?
Debería dejarme
debería dejarme
yo debería cantar moraíto como un lirio
como si nada
y dejarme de rabias y tanto ímpetu inútil
yo debería plantearme seriamente donde estoy
pero una vez lo intenté
y digamos que no salí muy bien parado.
Dejé de mirar mapas-mundi cuando supe con certeza
que no viajaría demasiado, por no decir nunca
pero sí
debería dejarme de rabias y de tanta ira sin rédito
de decir que sí que vale
que estas personas este tiempo y este espacio
son mi mundo
el mundo
y que debería mirar por él
aun sabiendo que por mucho que haga nunca será suficiente
y que los reveses han sido hasta hoy
una mínima parte de lo que está por llegar
debería ignorar los factores externos
el sufrimiento
reconciliarme con una presencia que advierto
pero no consigo darle forma
amar
amar y no odiar tanto
no odiar tanto
amarme más amarme más
¿será eso?
Debería dejarme
debería dejarme
Suscribirse a:
Entradas (Atom)